¿Te está pesando la relación con la comida, con tu cuerpo o con tu mundo emocional?
A veces aparece como ansiedad. Otras veces se siente como culpa al comer, desconexión, autoexigencia o una incomodidad constante con vos misma. No tenés que tenerlo todo claro para pedir ayuda.
Te cuesta habitar tu cuerpo con calma o dejar de compararte.
La comida se mezcla con culpa, control o demasiadas reglas.
Vivís sobrepensando, tensándote o sintiendo que nunca es suficiente.
Querés entender lo que te pasa con más compasión y menos juicio.
Volver al Presente no se trata de exigirte estar bien rápido, sino de acompañarte a entender lo que estás viviendo, regular lo que hoy pesa y construir recursos que sí te sirvan en la vida cotidiana.
Calidez primero: me importa que te sientas vista/o, escuchada/o y respetada/o.
Basada en evidencia: integro herramientas con respaldo científico y las adapto a tu historia, ritmo y contexto.
Objetivos claros: empezamos con una evaluación inicial, definimos metas realistas y un plan terapéutico paso a paso.
Qué esperar en la primera sesión
Un espacio para contar qué te trae aquí y qué te gustaría que cambie.
Una mirada comprensiva a tus síntomas (lo que sientes) y a tus necesidades (lo que importa).
Recomendaciones iniciales y un plan de trabajo claro (frecuencia, duración aproximada, próximas acciones).
Preguntas Frecuentes
Podés escribir por WhatsApp o reservar en agenda online. Si tenés dudas sobre qué servicio elegir, podés iniciar con un mensaje breve y lo orientamos juntas.
Se ofrece modalidad online y presencial. En el primer contacto te indico qué opciones están habilitadas y cuál puede ajustarse mejor a tu momento.
Generalmente la sesión dura alrededor de 50 minutos. La frecuencia se acuerda según tus objetivos y momento terapéutico.
Si hay ansiedad, estrés, tristeza persistente, trauma, conflictos de autoestima, límites o relación con la comida y el cuerpo, consultar puede ayudarte a recuperar claridad y recursos.
No hay una duración única. Depende de tu motivo de consulta, objetivos y ritmo. Se revisan avances periódicamente para que el proceso tenga dirección.
Si buscás un espacio cálido, ético y basado en evidencia para entender lo que te pasa y trabajar cambios concretos, es un buen punto de partida.